LOS PAISES DE NUESTRO ENTORNO

LOS PAISES DE NUESTRO ENTORNO

A esos que no se les cae de la boca el ¡Qué país! y han inventado el entretenido pasatiempo de buscar actividades o datos en los que España queda postergada, comparada con “los países de nuestro entorno”, he de recordarles que esos civilizadisimos ciudadanos y políticos de pedestal, exquisitos demócratas, que, según ellos, deben servirnos de modelo, nos han obsequiado con el siglo XX (primera mitad) mas atroz e inhumano de la historia. ¡Qué ya es decir!.

Ya antes, al mismo tiempo que nos comían la moral con la coña de la Leyenda Negra, nos daban lecciones de como se ejerce, en serio, la colonización de los pueblos. No a base de llevarles unos cientos de miles de esclavos, sino reduciendo, a esa condición, a todos los habitantes de los países sojuzgados, extrayéndoles hasta el último átomo de energía física en el trabajo de las explotaciones agrícolas y mineras y despojándoles de cuanto valor artístico o material podían arramplarles.

Los EE.UU., después de haber exterminado a los aborígenes, nos enseñaron, como ya habían hecho los antiguos griegos, que los hombres libres podían dedicarse, a tiempo completo, a inventar la democracia, la igualdad y los derechos humanos mientras la cuota de esclavos negros que les vendieron, cuidaba sus plantaciones de algodón. Esclavos, a los que después de dos siglos, no han sido capaces de redimir y reconocer como iguales.

Ya en el siglo XX, los preclaros políticos, “convencieron” a sus civilizadisimos ciudadanos para que se quitaran el guardapolvo de la oficina, el mono de ir al tajo y la corbata de ir a la Iglesia y se dedicaran durante, las que se ha dado en llamar Guerras Mundiales, a hurgar, con las bayonetas y las granadas, en las entrañas de millones de sus, también, civilizadisimos vecinos.

Como esta forma de matar y destruir se les había quedado anticuada, pusieron a la ciencia, liderada por EE.UU y como no, por la URSS, a la búsqueda de métodos mas eficientes, consiguiendo la Bomba Atómica que, esa si, era un arma de su  tiempo.

Para estudiarla y desarrollarla inundaron la atmósfera, en sus infinitas pruebas, de veneno radiactivo, que es el causante de que el cáncer sea una de las enfermedades que han causado, causan y causarán mas muerte y mas dolor.

Se masacraron a conciencia y como colofón y fin de fiesta, los norteamericanos probaron que la bomba atómica producía los efectos deseados regalando a los japoneses, no uno, sino dos ejemplares que mataron en el acto a cientos de miles de ellos.

No contentos con eso, la URRS, que en su pugna con EE.UU. para producir energía mas barata, construía los reactores de las plantas nucleares sin la protección del Edificio de Contención que, en caso de accidente, evitaba un escape de radioactividad a la atmósfera causó, en el accidente de Chernobyl, el efecto de doscientas cincuenta bombas nucleares como la de Hiroshima, con el consiguiente aumento de radiactividad y..…de cánceres.

Por fin, el ser humano tenía la prueba fehaciente de que era capaz de acabar con todo bicho viviente.

Pero no quedan ahí sus hazañas de ese medio siglo. Aunque parezca mentira, estas atrocidades físicas, que parecen de una crueldad y brutalidad insuperable, pueden haberlo sido en el proceso de “educación” de los cerebros.

El ser humano ya ha probado, mil veces a lo largo de su penosa historia, la increíble facilidad con que su mente se deja manipular. Como se puede llenar de “ideas”, de amor o de odio, apropiadas para conseguir los fines que el manipulador desea; pero nunca se había hecho de forma tan masiva, tan intensa, tan rápida y tan científica como lo hicieron los civilizadisimos “países de nuestro entorno”, durante el siglo pasado.

Y hemos presenciado los logros de las dos potencias hegemónicas de la Segunda Guerra, limpiando, laboriosamente, los contaminados cerebros de sus ciudadanos y hasta del enemigo, de la basura intelectual creada por el decadente pensamiento democrático y tratando de llenarlos con ideas que habrían de conducirles a la felicidad. 

El Comunismo encontró que la “perversión” democrática había sido demasiado intensa y sus ciudadanos ofrecían gran resistencia a aceptar la “buena nueva” de su doctrina. Cuanto mas que, ya puestos, se propusieron, como terapia definitiva, cambiar la naturaleza humana. Muerto el perro se acabó la rabia.

En el otro bando el asunto estaba mas claro, aunque no menos arduo, la raza Aria se encontraba, dentro de Alemania y en los países objetivo de su expansión, con  algunas razas inferiores que podrían ser utilizadas como servidoras, pero otras habían de ser aniquiladas.

Ante el duro trabajo que tenían enfrente, los dos civilizadisimos “países de nuestro entorno”, planearon el exterminio de lo inservible, de forma científica e industrial. A base de severìsimos castigos o en trabajos forzados se conseguía redimir a algunos y de los inservibles, se extraía hasta la última gota de energía para después, ya inútiles, exterminarlos por métodos, también, exquisitamente industrializados.

En corrales que conocemos, estabulaban a los reacios a asimilar la buena nueva y allí pusieron en marcha procedimientos de exterminio que aun nos hielan la sangre.

Amigos derrotistas del ¡Que pais!, todos hemos cometido enormes errores y atroces crímenes históricos, pero proponernos como envidiables modelos a esos arrogantes carniceros de “los países de nuestro entorno”……. ¡Venga ya!.

Jesús Carasa (17-9-20) Pintor

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