EL BREXIT Y ESPAÑA

EL BREXIT Y ESPAÑA

                            EL BREXIT Y ESPAÑA

Leo que Australia ha cancelado el contrato, con Francia, para la construcción de varios submarinos nucleares, que piensa adjudicar a EE.UU y Gran Bretaña. Y aparecen noticias de como se está fraguando la alianza EE.UU, Gran Bretaña, Australia para hacer frente al creciente poderío  de China.

La salida precipitada de Afganistan se puede inscribir, también, en este contexto, como la prisa de EE.UU. por abandonar objetivos, ahora secundarios, para orientar sus fuerzas y las de sus aliados en esta nueva estrategia.

Acordaos, también, de que las primeras visitas de Estado, que hizo Biden, fueron a Corea del Sur y Japón, observadores de primera linea de su vecino.

Se veia venir que, tarde o temprano, EE.UU. tendría que hacer frente al veloz incremento del poderío económico y militar chino en operaciones de contención que algunos ya denominan como una nueva guerra fría.

Pero por donde van mis reflexiones, ahora, es por la peripecia de Inglaterra, sorprendente  para muchos pero muy consecuente con su Historia. Siempre ha mantenido, celosamente, su soberanía y una vez desligada de los lazos con Europa, de la que nunca se ha considerado igual ni parte, sino solo aliada ocasional contra enemigos comunes, busca su querencia natural, la unión con los pueblos anglófonos. 

No es mala salida, apartarse de una sociedad de naciones, en la que nunca se ha sentido, realmente, integrada ni solidaria y montar en el caballo blanco Yanqui. Ya veis que, al final, el idioma manda y une mas que otro tipo de intereses.

Y es aquí donde yo os traía. Solo tres países, Inglaterra, Portugal y España, tras su paso por el mundo, han sembrado, abundantemente, su idioma por un conglomerado de pueblos. Pero mientras Inglaterra, por interés y por orgullo ha tratado de mantener viva esa confraternidad, de idioma, a través de la Commonwealth, España y Portugal (Iberia), descastados de su mejor pasado, han despreciado, una y otra vez, esa posibilidad.

Ahora intuimos que la salida de Europa puede no ser, para Inglaterra, tan traumática y negativa como muchos intuían y…..deseaban, precisamente porque su habitual habilidad diplomática le hará caer en el colchón blando de su comunidad lingüística.  

Yo he escrito muchas veces que la gran hazaña, histórica, de España no ha estado en Europa, como se presume, sino en el descubrimiento, conquista y colonización de Iberoamérica; pero esa hazaña se hizo por segundones, de espaldas al poder, que la ha ignorado y la sigue ignorando. 

Frecuentemente se oye, a muchos, presumir de los cientos de millones de personas que hablan español en el mundo,  de esa siembra que España tiene ya hecha  sin que nadie piense en recoger la cosecha. Los políticos, los paticortos políticos españoles, no tienen un horizonte de pensamiento mas allá de los cuatro años de legislatura.

Quizá esa sea otra deuda que tenemos con el Rey Juan Carlos I que es el primer miembro, de todas las casas reales,  que ha estado en Iberoamérica, que ha sentido interés por ella y con la que se propuso activar nuestra relación y llenarla de contenido. Asistió a las tomas de posesión de distintos Jefes de Estado, con los que le resultaba fácil llegar al trato familiar pues le seguían considerando poseedor de una autoridad que ninguna de las casas reales había merecido.  Portugal ha cometido los mismos errores de abandono que España.

Quizá, esa relación, ha de ser llevada a ese nivel, en ausencia del boato que La Corona inglesa infunde  entre su comunidad lingüística: pero hace falta el carisma de Juan Carlos I que, tal vez, no tenga continuidad.

Quizá, aunque demasiado lentamente, pues la necesidad de inversión es enorme, las empresas, favorecidas por la comodidad y rapidez de los viajes y por la avasalladora colaboración de la informática, sean capaces de encontrar el camino de colaboración familiar y progreso mutuo que, hasta ahora no hemos sabido encontrar. Eso nos libraría de la humillante y lo que es peor, aceptada con gusto, supeditación a otras naciones europeas.  

Merckel se sinceraba con Rajoy confesándole, envidiosamente, lo que haría Alemania si tuviera una Iberoamérica detrás. Podemos pedirle que nos lo cuente.

Jesús Carasa. Pintor y Escritor.

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