EL FUTURO

EL FUTURO

  EL FUTURO

  Las religiones nos enseñan que el ser humano ha sido creado por Dios. A su imagen y semejanza, dice La Biblia. Por el contrario, los sabios nos indican que, como todos los demás seres, es el resultado casual de un proceso aleatorio de selección.

La lucha que estamos librando, contra este virus asesino, nos pone en trance de reflexionar sobre su dudoso futuro y su capacidad de supervivencia como especie, pues es triste y sorprendente verle enfrentarse, una vez mas, contra la peste, de la misma forma que en la Edad Media. 

La proeza de llegar hasta aquí, venciendo dificultades increíbles, durante muchos milenios, nos haría apostar por él si no fuera porque la raza “homo sapiens” es la única que ha sobrevivido donde otras, todavía no sabemos cuantas, hermanas suyas, se extinguieron. Y además, quizá tiene, ahora, ante si, dificultades mucho mayores, que las que ha sufrido, incluyendo la de su capacidad de suicidio al que, parte de ella, parece tener querencia. 

Aterra la proliferación de naciones, de dudosa responsabilidad, con poder para provocar el exterminio nuclear y la incapacidad para echar el freno a la creación de condiciones que provocarán un cambio climático que podría acabar con gran parte de la vida en La Tierra, si no con toda. Y otras tenebrosas posibilidades.

Por otra parte, vemos como algunos de esos “individuos excelsos” que el “homo sapiens”, produce, contra viento y marea, se afanan, con éxito, en poner, a su alcance, posibilidades de supervivencia y de superación como nunca ha tenido.

Asombrosamente y gracias a ellos, este mono pretencioso, ha recorrido un camino que le ha llevado desde el acha de sílex hasta el dominio de técnicas que le pondrán en situación de ser como un nuevo Dios, si entendemos como tal el ente creador de un nuevo ser o especie con unas eventuales posibilidades ilimitadas de duración y capacidad de conocimiento. La selección natural ha ido perfeccionando las facultades de todos los seres vivos para adaptarse al medio pero, singularmente, él, parece estar a punto de romper esos limites y acceder a la posibilidad de realizar su propio diseño de futuro.

Nos dice Harari que la eventual superación de la selección natural y el acceso a su propio diseño inteligente podría ocurrir de tres maneras: La manipulación genética, la ingeniería Ciborg o creación de seres que combinan partes orgánicas con partes inorgánicas y la posibilidad de crear vida inteligente no orgánica. 

Como veis, estas nuevas tecnologías pueden conducir a cambiar, radicalmente, al ser humano y a su sustitución por seres completamente diferentes no solo en lo físico sino en su componente emocional y de raciocinio. Y hasta producir seres completamente inorgánicos, como los programas informáticos, que podrían tomar vida propia y experimentar una evolución insospechada e independiente. En fin, tal vez, se llegasen a introducir, paso a paso, tales cambios en el ser humano que dejase de ser homo sapiens. Pequeños cambios, que al crear una mente nueva, serían el inicio de otro camino que le transformase en un ser totalmente diferente. 

Y no habría freno a dar este paso pues se le ofrece, nada menos, la posibilidad de prolongar la vida humana, vencer enfermedades incurables y mejorar la capacidad intelectual.

Esos “individuos excelsos”, cuyos inventos y descubrimientos no siempre se utilizan en beneficio de la especie, están buscando, también, la solución que conduciría a su salvación, en caso de emergencia, abriendo la ruta hacia la colonización de otros mundos. Esto exigiría, lógicamente, una gran capacidad de sufrimiento, habilidad y tenacidad que el ser humano ha demostrado, de sobra, poseer, en la colonización de este, en gran parte, inhóspito planeta.

Amigos, si habeis tenido la paciencia de seguirme hasta aquí, habréis llegado a la conclusión de que el color del futuro del ser humano va, como siempre, del blanco purísimo al negro humo. Pero, a la vista de como se han comportado, a lo largo de la historia, ciertos individuos, cuando han podido conseguir ventajas sobre los demás, en la disputa, constante, en la consecución del poder y la riqueza, podemos imaginarnos lo que podrá suceder si se añade, además, la lucha por conseguir ventajas tecnológicas que podrían convertir, a los que lo lograsen, en “superhombres”, haciendo ridículas las diferencias que, ahora, nos sublevan.

Y hasta ahí llegaremos, no lo dudeis, pues nuestra capacidad y deseo de modificación irá por delante del uso prudente de esa posibilidad.

Jesús Carasa (6-11-20) Pintor yEscritor 

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