ENRIQUE FUENTES QUINTANA

ENRIQUE FUENTES QUINTANA

      ENRIQUE FUENTES QUINTANA

Entre personas, de buena voluntad, que discuten y aportan argumentos, en defensa de sus opiniones, el poder recurrir a “números fríos” debería poner el punto final. Ahora, tenemos, al país entero, opinando sobre la eficacia de nuestro gobierno en la aportación de medios y soluciones para la defensa de nuestra salud, contra esta terrible pandemia. Pues bien, tenemos, a mi juicio, ese “número frío” que es el del total de fallecimientos por cada millón de habitantes que nos dice, sin paliativos, que España ha sido, hasta ahora, el país mas ineficaz del mundo. Es el resultado de la deficiente previsión y los errores en la respuesta al que añadir, como agravante, el estar en posesión de una buena organización sanitaria, aunque no sea la mejor del mundo como se empeñan en decir, a todas horas, los que no saben utilizarla.

Y no se ve enmienda, ni mejora adecuada en la respuesta, por lo que el futuro es muy desesperanzador.

Y es que, amigos, para situaciones como estas, no podemos conformarnos con los zascandiles habituales, hay que buscar a expertos de verdad. De esos que desprecian el juego político, pero que nos echarían una mano en momentos como este. No temais, Sr. Sánchez y los otros, que esos no os disputarán el poder. Juegan en otra liga.

Todavía estamos a tiempo de buscarlos para la lucha contra la pandemia pues la formación que presentamos, frente al enemigo, nos causará, todavía, muchísimas bajas; pero, la misma fórmula, es necesaria para hacer frente a la debacle económica que tenemos a la puerta. Los eventuales pactos, sin las personas adecuadas para concretar las medidas a tomar y para llevarlas a efecto, no servirían para nada.

Oigo y leo infinitos comentarios sobre métodos, decisiones, errores, ideas y  deseables pactos, pero no oigo, a nadie, hablar de la búsqueda de esas personas que nos sacarían de estos problemas, con la garantía de que, aunque el coste será, inevitablemente, grande, ellos conseguirían que sea el mínimo.

El posible pacto, ahora, consistiría, no en enredarnos mas en política, sino en buscar a las personas adecuadas y consensuar la  colaboración con ellas. Si no somos capaces de hacerlo, vendrán los hombres de negro.

La eficacia de los Pactos de La Moncloa, aparte de en la entrega infatigable y sincera de Suarez para comprometer a todos en ellos, residió en la designación consensuada de expertos para confeccionar el acuerdo político y La Constitución y en la búsqueda del hombre que nos sacó del atolladero económico, el gran Fuentes Quintana. 

El rey, preocupado por aportar a la política, en aquel difícil momento, a personalidades de valía indiscutible, le había nombrado Senador en aquel cupo que, a él, le reservaron.

Al formar gobierno, tras las elecciones, Suárez le nombró Vicepresidente segundo para asuntos económicos. A los tres días, se dirigió al país, primero, para evitar susceptibilidades y decir que había aceptado la designación, solo, por la delicada situación, y segundo para pedir la colaboración de todos los grupos políticos y sociales en la solución de los principales problemas económicos, inflación, paro y deficit.

Su desinterés por la política le mantuvo en el cargo apenas nueve meses, pero venía con la lección aprendida pues, en ese corto tiempo, llevó a cabo el Programa de Saneamiento y Reforma Económica acordado, planteó una reforma fiscal que incorporaba la equidad y eficacia que el nuevo sistema democrático requeria y puso la Hacienda al nivel del mundo occidental.

Es difícil encontrar, en la historia de cualquier país, un personaje que, en tan poco tiempo, haya dejado una huella tan profunda. Él mismo era consciente de ello pues, en una entrevista, comentaba, risueño, que tenia preparado un gráfico para demostrar a San Pedro, cuando llegara al cielo, que, gracias a aquel plan, la inflación en España bajó del 40% a mediados del 77 hasta el 2% del 98, lo que permitió a España formar parte del Euro desde el primer momento.

Moraleja sorprendente si no fuera porque estamos en España: Nadie se acuerda de él. Ni siquiera en estos momentos. 

Jesús Carasa. (14-4-20)

www.jcarasa.com

Blog: loprogrenoesprogresista.com

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