ESPAÑA, EL PUEBLO Y EL MANDO

ESPAÑA, EL PUEBLO Y EL MANDO

    ESPAÑA, EL PUEBLO Y EL MANDO

Penetro en campo muy minado.

Leí “España Invertebrada”, hace muchos años y me pareció, entonces, que era la exageración de uno de nuestros derrotistas de cabecera de la Generación del 98. Pero lo vuelvo a leer y creo, que Ortega y Gasset llevaba razón. Incluso en su sospecha de que nuestra debilidad procede, nada menos, del tiempo de nuestros Godos. Si no de antes.

Me temo, amigos, que se nos ha contado, muy mal, nuestra historia y se nos han señalado, erróneamente, nuestras grandezas y miserias.

Es como en “El Libro”, del que hemos elegido, como héroe, a Don Quijote cuando el héroe es Sancho. Si, amigos, el héroe es el mandado, no el que manda. Cervantes nos lo advierte con el recelo del que sabe que decir esto, en aquel tiempo, era entrar, de inmediato, en las listas de espera para “el potro” de La Inquisición. Sospecharía, quizá, que, con esa cautela, pocos de sus contemporáneos advertirían la crítica; pero quedaría perplejo si conociera que, después de siglos, seguimos sin desvelarla. Hasta se arriesgó a escribir el revelador capítulo de “La Insula”, en el que lo deja muy claro. Sancho, que nunca dudó de su capacidad, sale airoso de su gobernación sorprendiendo a los que le habían urdido la chanza. ¡Mas claro agua!. 

En nuestra historia pasa igual, el héroe no es el que manda, sino el mandado, el pueblo. Si, amigos, el pueblo español (Sancho) ha sido siempre realista, manso, sufrido, leal, previsor y…..consciente de su valía, que demuestra cuando le llega la ocasión. El que nos manda (Don Quijote) es soñador, altivo, irreal, soberbio, antieconómico, fabulador y…convencido de que los fracasos son, siempre, culpa de otros. 

El calificativo de “invertebrada” es durísimo y hasta cruel, pero un vuelo rasante sobre nuestra historia nos hace temer lo peor.

Ya potencias anteriores a los godos, nos colonizaron y nos utilizaron como mercenarios y Roma nos convirtió en una de sus provincias, para lo mismo, arrasando nuestra personalidad.

Los altivos racistas visigodos, que para Ortega eran los godos mas flojos, nos dominaron, sin consentir, durante siglos, que su sangre germánica se mezclase con la nuestra.

Debilitados nuestros godos, abrieron la puerta a los fanáticos musulmanes que arrasaron la península en solo siete años y pemanecieron, en ella, durante casi ocho siglos, mientras los quijotillos reyes cristianos se dedicaban, principalmente, a pelear entre ellos por puñaditos de tierra y por el quítate tu que me pongo yo.

Y una vez recuperada España, que nunca estamos seguros de lo que es, la entregamos a una dinastía extranjera, los Austrias. Evitamos al primer tirano de la dinastía con…. un vasito de agua fria, pero al segundo, Carlos I de España y ….. V de Alemania (el gran Quijote), no lo pudimos evitar. El alemán degolló a Los Comuneros ( El pueblo-Sancho), implantó su mando (en ausencia) y el de los suyos, vació las arcas de Castilla para comprar el Imperio y  utilizó nuestro talento, nuestra sangre y nuestro dinero, incluidas las riquezas que el pueblo le enviaba de América y las impagables deudas que contrajo con sus banqueros alemanes, en sus aventuras dinasticas y caballerescas y en la conquista de puñaditos de tierra europea.

Sus descendientes se dedicaron a “sostenella y no enmendalla”  para confusión de los que siguen creyendo que poseímos Flandes, cuando fue Flandes el que nos poseyó a nosotros.

Después de los Austrias, la eterna guerra civil europea se decantó del lado de  Francia que nos impuso su dinastía de Borbón a cuyos representantes hemos llamado y echado en varias ocasiones. 

Ya veis que visto así lo de “invertebrada” de Ortega no parece exagerado. Pero ya él se sorprendía del derroche de heroísmo, energía, sabiduría, entrega y creatividad del pueblo que, de espaldas al mando, colonizó América y realizó inverosímiles hazañas marítimas. Y sin duda, se hubiera sorprendido, también, al ver salir, a ese pueblo, del marasmo en que lo tuvieron sumido hasta mitad del siglo XX y realizar, con Franco y sin Franco, grandes hazañas de progreso, modernización y autogobierno, cuando le dieron rienda suelta.

Y es que, amigos, estas son las dos únicas ocasiones, en nuestra historia, en que el pueblo (Sancho) ha sido protagonista, lejos del mando (Don Quijote) ocupado en sus ensoñaciones habituales.

Jesús Carasa. Escritor y Pintor.

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