¿ESTÁ LLORANDO SÁNCHEZ?

¿ESTÁ LLORANDO SÁNCHEZ?

                                         ¿ESTA LLORANDO SANCHEZ?

He echado un vistazo a la tele durante la sesión parlamentaria en la que el gobierno comparecía para solicitar el Estado de Alarma, una serie de resoluciones con las que hacer frente a este feroz virus que nos está diezmando.

El Ministro de Sanidad, sorprendentemente para mi, era el miembro del Gobierno que lo solicitaba y en ese momento, Casado, daba la replica. Y se refería, reiteradamente, al ausente Presidente Sánchez, que había abandonado la sala al terminar la alocución del Ministro.

Tanto él como Abascal ridiculizaron la ausencia del Presidente atribuyéndola a su soberbia, a su irresponsabilidad y a su querencia a gobernar despóticamente. Sumaban este desaire a su propósito de no dar cuentas al Parlamento durante seis meses, cuando en la anterior ola las había rendido cada quince días.

Cerré la tele y me enfrasqué en otros asuntos; pero esa actitud del Presidente Sánchez seguía distrayendo mi atención.

Mi opinión sobre él, en lo profesional, no es favorable, por decirlo suavemente. Y no quiero abundar en las descalificaciones que circulan, en abundancia, por los medios públicos y por los subterráneos (Las redes). Pero como “ejemplar político”, (no político ejemplar), entendido como individuo que es arrastrado por una acuciante llamada (vocación) a la consecución del mando, solo me parece equiparable a Suarez. Claro que con la sideral diferencia de que Suarez anhelaba el poder para cumplir una gran misión y Sánchez lo quiere, solo, para gozar de él.

No hemos conocido a nadie que haya luchado por conseguirlo de forma mas encarnizada, venciendo todo tipo de fracasos y adversidades, del cero al infinito. Y además, completamente vacío de ideología, sin ningún objetivo social a conseguir y sin amigos o compañeros de viaje. Solamente politiquillos que olisquean a los que persiguen el poder en busca de su mejor oportunidad. Un verdadero milagro.

Pero su sentido del mando es únicamente narcisista, consecuencia de sueños en los que se ve en el lugar de otros, gozando del ceremonial del poder y se gusta. Le es indiferente los métodos a emplear para conseguirlo. Juega y arriesga todo en cada baza, aunque ponga en peligro el triunfo en las siguientes, confiando, ciegamente, en su habilidad para acopiar nuevas cartas que le lleven, siempre, al éxito.

Y parece (parecía) de tal dureza que sus adversarios podrían imaginar su derrota por el cambio abrumador de circunstancias; pero no por su falta de temple y resistencia; pero….. Algunos hechos recientes y lo visto en la tele me llama la atención.

Lo veíamos, cada vez mas confiado en su futuro a largo plazo. Incluso cuando se enfrentó a la enorme dificultad añadida de la pandemia, se le vio (y se le oyó) salir triunfante, aplaudido y agasajado servilmente por sus parasitarios cortesanos que hasta le trucaban los números. Y se fue, bochornosamente, de vacaciones, con el trofeo de objetivo cumplido, cuando en el ánimo de tantos españoles había calado la idea de que la enfermedad y la ruina solo acababan de empezar.

Mi opinion es que, a la vuelta, ha visto que las calamidades, que había dejado, le estaban esperando….. multiplicadas. Y sin colaboradores que den la talla pues, en su zigzagueo, solo cuenta con los llenos de fidelidad aunque vacios de capacidad. 

Y tiene que empezar de nuevo: Rendición de cuentas en el Congreso y conquista de cada voto, antes válido, solo, para quince días. Lucha con una nueva ola  de la pandemia que va a dejar pequeña a la anterior. Ruina económica que se reirá (se ríe ya) de los amanuenses comunistas que le han preparado los presupuestos, Y la presión de los hombres de negro, aunque ahora vistan de gris.

Demasiada carga, incluso para un hombre con capacidad excepcional para aguantarla. Sus primeros movimientos de alivio nos dejan con la boca abierta y se toman como un delirio de prepotencia. Nada menos que  pretende: Ser el Presidente del único pais del mundo que deja la dirección y responsabilidad de la lucha contra la pandemia en diecisiete entidades. Obtener del Congreso libertad de decisión durante seis meses. Delegar en un subalterno la obligación de ir a solicitarla. Encargar a su Vicepresidente comunista la compra y el trapicheo de los votos  para conseguir  cada  apoyo. Confeccionar unos presupuestos que nos llevan al ridículo de ser el único pais de Occidente que sube los impuestos.

Demasiado, incluso para lo que nos tiene acostumbrados. 

¿No será que el amigo Pedro se resquebraja?. Torres mas altas han caído.

Jesús Carasa (30-10-20) Pintor  

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