LA BATALLA DEL ESPANTO

LA BATALLA DEL ESPANTO

                                             LA BATALLA DEL ESPANTO

Penetro en campo minado.

España tiene en su entraña un imán que se activa en cualquier campo de opinión y la divide en dos. De Joselito o de Belmonte, del Barsa o del Madrid, y así, ejemplos mil. Y como no, de rojos o de azules, de izquierdas o de derechas. Partida, por gala, en dos, como dijo el poeta. Unos pocos mas en las izquierdas, que son las que gobiernan en tiempos “normales”, ya que, parece, que las derechas están condenadas a hacerlo, solo, cuando toca arreglar las crisis económicas que la izquierda crea, periódicamente, con sus excesos, sus prisas o su incompetencia.  

Estamos viviendo, en España, un periodo, insensato, de gran crispación. La caída de Rajoy, acosado por las izquierdas, que supieron sacar partido a la secuela de corruptelas grandes o pequeñas, propias o heredadas, que ensuciaban su labor y la hacían vulnerable, ha dado paso a una nueva generación de políticos que buscan, con uñas y dientes, su parcela de poder. Una generación ambiciosa, mal preparada y con pocos escrúpulos, a la que vemos disputarse, a dentelladas, cada parcela de poder. El pueblo, como siempre, es el campo de batalla.

A pesar de la alarma, el temor a que la izquierda intente dar un golpe de estado parece exagerado, pues está plagada de buenos burgueses, pero la aparición de Podemos, tintado de comunismo y aliado del separatismo, ha despertado, en el otro extremo, fuerzas que parecían extinguidas. Situación muy peligrosa que, trístemente, ya conocemos. La violencia está totalmente desacreditada, en España, pero…..Acordaos de que la Segunda República también estaba plagada de burgueses que creían poder cabalgar al tigre. ¿Volvemos a lo mismo?.

En la eterna pelea, la izquierda lleva siempre la iniciativa invitando, a la sociedad, a la consecución de nuevos sueños políticos y sociales. Pero, para conseguir que su mitad aumente, cree necesario, no solo optimizar su oferta sino sectarizar y excitar a su clientela y llevarla a la confrontación. Y cuando la situación no sale del empate, busca la crispación. Conviene no olvidar, nunca, aquella conversación entre Zapatero y Gabilondo, en que veían conveniente atizarla porque las encuestas no acababan de deshacerlo.

La derecha, volcada mas en la gestión va, siempre, detrás, materializando los sueños que propone la izquierda, llevándolos a las cuentas y aliviando al pueblo cuando esos sueños se convierten en pesadillas. 

Se equivoca cuando hace seguimiento del tono bronco en el que la izquierda plantea la confrontación pues, en ese ruedo político le toca, siempre, hacer el papel de toro y a las izquierdas el de torero. Un “pas de deux” en el que este enseña a las derechas a pasar, enfurecidas, por donde a él le interesa, mientras compone la figura y da espectáculo. 

También es inútil y ridículo ese afán pedagógico con el que busca que reconozcan sus “errores”. Tratar de vencer al sectarismo con la razón. ¿Alguien vio ese milagro, alguna vez?.

Si me pidieran consejo les diría que la derecha tiene que “bajar el balón al suelo”, seguir la estela de los moderados, elegantes y europeos Rajoy y Feijóo y desoír el agresivo, tosco y celtibérico discurso de Aznar, que es su equivocada tentación; no conformarse, nunca, con dejar la iniciativa al adversario y no salirse del guión: Defensa tajante de la Constitución del 78 y de la separación de poderes.  

Armarse de paciencia, seguir fiel al surco trazado y desoír los embrollos y desafios de la izquierda, salvo para ridiculizarlos con humor. Acordaos de como Rajoy, con su coña gallega, los descomponía en el Parlamento. Ahí está el detalle que diría Cantinflas. 

Y aplicarse a la, ingenuamente, descuidada comunicación, que ha dejado en manos de las izquierdas y sus medios adictos, por devoción o por interés, la acusación de los temas y  su manipulación, mientras las derechas se atienen, en esta era digital, al ancestral y paleto “el buen paño en el arca se vende”.  

Un ejemplo claro, de esta carencia, es la torpeza con que la derecha ha manejado el asunto de los ERES de Andalucía y su enorme carga explosiva, mientras a ella la han arrojado, hábilmente, del poder con numerosos asuntos pero de mucha  menor entidad   

Y no desatender el frente europeo. A los revolucionarios los curan, allí, con la terapia de la realidad, como curaron, en su día, a los griegos amigos de Podemos. Acordaos, también, como llamaron al orden al desbocado Zapatero al que obligaron  a poner a España a régimen con la amenaza de los hombres de negro. 

Jesús Carasa (13-6-20) Pintor

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