LA EDUCACION Y LA CLASE MEDIA

LA EDUCACION Y LA CLASE MEDIA

Enfrascado, con un amigo, en el análisis de la sociedad actual, me apuntaba, este, su impresión, de que la clase media estaba desapareciendo. Puede que tenga razón, pero yo no he leído información ni conozco datos con los que poder formar una opinión solvente sobre ello.

Tampoco el los tenía y me argumentaba, a sentimiento, que él veía, a lo largo de su vida, como era norma, casi general, que los hijos de las familias, entre sus amistades y conocidos, no alcanzaban la categoría, el nivel de vida ni el prestigio social de los padres. Yo no tenía mas remedio que darle la razón pues, a mi, me pasaba lo mismo; pero todo eran conjeturas y nos faltaban datos para poder confirmar estas intuiciones.

Es un asunto de gran interés que me ha llevado a reflexionar sobre él, sin llegar a documentarme ni a buscar datos, tarea demasiado ardua y que, seguramente, me dejaría insatisfecho.

Lo que si he llegado, en mis reflexiones, es a la conclusión de que, quizá, estábamos contemplando el eventual problema bajo un punto de vista engañoso y esa decadencia, de ciertas estirpes o familias, se deba a que los hijos han seguido, como ha sido costumbre, la estela de sus padres en profesiones o dedicaciones, que han entrado en decadencia o que van quedando obsoletas.

Al reflexionar, se me ocurren ejemplos que están a la vista de todos: El de los  que vivían o se ayudaban con la rentabilidad de sus ahorros, a los que, ahora, es imposible sacar rentabilidad, el de los medianos y pequeños comerciantes que tienden a mantener su negocio en precario o a desaparecer, el de los propietarios que alquilan los locales que ocupan esos comercios, el de los profesionales que deja obsoletos el avance tecnológico e informático, el de los que quedan sin empleo porque, ese problema, ha alcanzado a las empresas donde trabajaban, los empleados de banca son un ejemplo importante. Los que siguen la inercia de estudiar las carreras clásicas y sobran.

Además de que, quizá, nosotros, asociamos el concepto clase media con el prototipo de familia, que nosotros hemos conocido, como columna vertebral de nuestra sociedad y la semivoladura de está, hace, para nosotros, irreconocible el panorama actual. Cambia la forma tradicional de la clase media.

Se nos avisa, continuamente de que, en el próximo futuro, en el que ya estamos, muchos de los oficios y profesiones actuales quedarán obsoletas y desaparecerán. Al mismo tiempo, veremos y vemos nacer otras o alcanzar un relieve, algunas, que antes no lo tenían. Las hay, que no eran consideradas, hasta hace poco, ni profesiones, o no eran “de porvenir”.

Todo esto me lleva al asunto que yo quería considerar en este pequeño análisis y del que me voy desviando: La educación. A considerar que la forma en que está planteada la preparación para llegar a ejercer un oficio o profesión está, ya, completamente equivocada o caduca. Y que los países que van quedando mas anclados en las formas tradicionales de impartirse y llenarse de contenidos, quedarán rezagados y pagarán un precio muy alto.

La educación ha planteado y plantea una serie de disciplinas muy tradicionales y de conocimientos muy generales, que hay que elegir para, una vez conseguidas, desarrollarlas en una organización o de forma autónoma; pero este planteamiento parece, ya, obsoleto. Hace mucho tiempo sabemos que los conocimientos adquiridos, en los estudios, no tienen aplicación, directa, en la práctica. Estos sirven, únicamente, para desarrollar facultades de estudio, de análisis y de organización que, en las profesiones, marcan la diferencia con los que no los tienen. 

Pero yo creo que, a estas alturas, habría que separar, radicalmente, la educación, como formación cultural del individuo para entender lo que pasa a su alrededor y la preparación para el trabajo. Esta debería consistir en la adquisición de conocimientos de aplicación mucho mas directa e inmediata. 

Debería estar organizada de arriba a abajo, de objetivos a contenidos y de una forma mas dinámica que se adaptase, con rapidez, a los cambios que se producen sin cesar. Las empresas deberían establecer, apoyadas en las universidades y demás centros de estudio, las disciplinas que les son necesarias, organizando las carreras y los planes, de una forma mucho mas dinámica y flexible y de acuerdo con esos objetivos y con los rapidísimos cambios.

Lo de saborear a Beethoven, entender a Descartes, disfrutar de Cervantes y quedarnos perplejos ante Picasso, eso, amigos, son, ya, otros lopeces.

Jesús Carasa. Pintor 

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