LA ESPECIE HUMANA ESTA SOBREVALORADA

LA ESPECIE HUMANA ESTA SOBREVALORADA

                 LA ESPECIE HUMANA ESTÁ SOBREVALORADA

Yo, con severas autolimitaciones, soy twittero. Twitter me parece un foro libre y amplio donde exponer mis ideas y escuchar y replicar las de mis conciudadanos. Me permite, además, acotar mi implicación y recibir, solo, mensajes, de aquellas personas que yo elijo y leerlos en el momento que a mi me conviene.

Uno de lo twitteros, a los que sigo, es Arturo Pérez Reverte, gran personaje y uno de los pocos intelectuales españoles que “se la juegan” en su afán de exponer sus certeras opiniones sobre nuestros problemas y desenmascarar, valientemente, a incapaces y tramposos. Pero, amigos, esta labor agota cualquier voluntad pues el resultado, si es que lo hay, es imperceptible cuando no inútil. Es como la lluvia sobre las dunas del desierto.

Ultimamente leo un gran artículo suyo en que declara su desaliento y se da por vencido. Abandona la polémica caliente para dedicarse, desde su merecida torre de marfil, a entresacar, de su habitual lectura de los clásicos, comportamientos y discursos, en los que encuentra parecido o similitud con acontecimientos actuales, para impartirnos parábolas con las que poner su dedo magistral en la llaga de nuestros problemas.

Comprendo su cansancio temporal y hasta su agotamiento, si lo hay, pero es una pena por que esos sabios ejemplos y consejos carecen del mordiente al que nos tenia enganchados. El resultado, para el que esté dispuesto a escuchar, es igual de certero, pues su afán de ayudar, subrayando situaciones actuales, le lleva a hacer tal trabajo de búsqueda y selección que, a veces, sus citas de personajes, de hace cientos o miles de años, parecen crónicas de actualidad. De una actualidad de la que él está bien informado.

Y aquí hemos llegado a donde os traía pues esa similitud hace que algunos nos preguntemos si todo el empeño por cambiar al ser humano y su conducta no será inútil o si su mejoría, si la hay, sea tan lenta, que es apenas perceptible no ya a través de los años sino de los siglos.

Quizá se espera demasiado de la especie humana.

  Quizá sigamos siendo un mono mas, el mas dañino y cruel, que después de convivir, durante miles o millones de años, en estructuras tribales, a la medida de nuestra naturaleza, las hayamos desbordado creando otras que nos superan y en las que no sabemos convivir.

Quizá lo que llamamos historia, que presupone una idea de progreso o camino hacia alguna meta, no sea sino el relato o la crónica, de anécdotas de nuestra vida habitual en la super tribu, de nuestros pretendidos avances y retrocesos, incongruencias y contradicciones, que en movimientos espasmódicos, nos tiene alternando periodos de paz con guerras y masacres increíbles, periodos brillantes con otros bárbaros.

Quizá los sorprendentes logros técnicos nos hacen pensar, equivocadamente, que nuestra naturaleza cambia y mejora, cuando, precisamente, las antiquísimas citas y parábolas,  que Reverte nos ofrece, evidencian que no es así. 

Quizá las muy recientes y macabras experiencias del Comunismo y el Fascismo, fueron consecuencia del convencimiento de sus líderes, de que la naturaleza humana no cambia, por evolución natural, o lo hace de manera demasiado lenta y pretendieron acelerarla y ayudarla a base de expurgar “lo bueno” acabando, físicamente, con “lo malo”, a base de Gulags y Campos de exterminio.

Quizá las dosis masivas de educación y justicia, que ahorman, inevitablemente, el comportamiento del ser humano, sean consecuencia, inevitable, del reconocimiento de esa imposibilidad 

Quizá estemos, ya, cerca del momento en que, algunos, pretendan acelerar o hacer efectivo el cambio, de nuestra naturaleza humana, científicamente, llevándonos, si se equivocan, a un estado en que el remedio sea peor que la enfermedad.

O quizá el acopio de armas, cada vez mas peligrosas o nuestra ciega obstinación en usar y abusar de nuestro planeta, interrumpa esta locura con el suicidio de la especie. 

Jesús Carasa (18-3-21) Escritor y Pintor 

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