LAS DERECHAS

LAS DERECHAS

                                                                   LAS DERECHAS

Penetro en campo minado.

La historia de la derecha, en España, ha sido turbulenta. Nace, dividida, en las  torrenteras del franquismo y desemboca, dividida, en el pantano de la socialdemocracia. La división, en el origen, es consecuencia de las distintas facciones franquistas y la de ahora, de su distinta idea de la conquista del poder, no de su ideología.

La UCD duró lo que el relámpago de la magia de Suarez. Tras su dimisión, en las siguientes elecciones, conducida por Calvo Sotelo, sacó doce diputados. A partir de esta debacle costó elaborar una derecha, democráticamente creible que, cuando ha consiguido el poder ha sido mas por los errores de la izquierda que por su aceptación pues se ha demostrado, en estos años, que el sentir ideológico de España es de centro-izquierda.

Durante sus periodos de gobierno, su perfil político se ha visto dañado y descuidado por el inevitable protagonismo de la economía, al tener que hacer frente a  las tres grandes crisis económicas que le dejaron en herencia: 

La primera, “La crisis del petroleo” del 73, agudizada al postergar la aplicación de remedio hasta el 77 debido a la enfermedad, muerte y sucesión de Franco. 

La segunda, la que nos dejó Felipe Gonzalez en el 92, también agravada por falta de atención y en la que la señal del “hasta aquí llegaron las aguas” de la corrupción se situó en el Gobernador del Banco de España, la Presidenta de la Cruz Roja, el Director General de la Guardia Civil y el fangoso terrorismo de estado de los GAL

La tercera, la que nos dejó Zapatero que, antes de escapar a su casa, sin terminar su mandato, rebañó hasta el ultimo euro para gastarlo en nimiedades y que hizo que los hombres de negro llamaran a nuestra puerta.

Y el ciclo se repite pues ya se está incubando la próxima que dejará en ridículo a las anteriores.

Esta inevitable ocupación, en reflotar, una y otra vez, la economía, ha marcado a la derecha, escorándola hacia la gestión y descuidando, torpemente, “el relato”, fiada en que “el buen paño en el arca se vende”. No se ha percatado de que la política se ha ido tiñendo de lo mediatico y de que el poder se subasta en la comunicación. Y sigue sin comprender que es tan importante salir en los medios como trabajar en el despacho y que el pueblo prefiere que le hablen en verso en cuanto dejan de “caer chuzos de punta”. Pero es mas, no basta con eso. Es necesario contar con medios y profesionales adeptos que sirvan de voceros propios y contrarresten los del adversario.

Las derechas no llegan a padecer ese “mono” que sienten las izquierdas en ausencia del poder y las hemos visto, cuando apenas hemos salido de la crisis, que creó Zapatero, enfrascadas en luchas fratricidas que les impide tener opciones para conseguirlo. Mientras, las infinitas izquierdas vienen del último rincón de la historia y de la geografía de España para robarles la cartera y gobernar, comodamente sentados, sobre esta horrible pandemia y la mayor crisis económica que hemos conocido.

Y ahí las tenemos:

El P.P. no defiende a sus propias figuras, que las izquierdas intentan y consiguen denigrar, mientras ellas guardan devoción por las suyas. 

Se dejan arrastrar por la denominacion de corruptos aunque el adversario tenga un historial difícil de superar. 

Dan por amortizado a un hombre tan valioso como Rajoy, que hacía callar, elegantemente, a los adversarios, en el Parlamento y se dejan conducir por un tosco Aznar que no tiene nada que aportar salvo su arrogancia.

VOX se deja tildar de “extrema derecha”, aun acatando, expresamente, el orden constitucional, por comunistas y separatistas, que lo juran por Snoopy y declaran, abiertamente, su intención de derribarlo.

Se pierden en gestos infantiles que no sirven mas que para munición del adversario.

CIUDADANOS, que alumbró una esperanza de renovación, se enreda en la frivolidad de su ritmo trepidante.

Consigue unas abultadas ganancias de votos que pierde apostando al todo o nada  de su inexperiencia.

Arrimadas regala el bocado que supone el hito de haber ganado las elecciónes, en el avispero Catalán, mientras socialistas y separatistas, que no sueltan, nunca, bocado, todavía se andan pellizcando.

Y las tres derechas, que no tienen aprecio por lo propio, ni saben defender las posiciones conseguidas, se dedican a cultivar su parcelita cuando el minifundio es la ruina de las tres. En la pelea de todos contra todos, perderán todos.

Jesús Carasa (29-4-20). Pintor

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