LAS IZQUIERDAS

LAS IZQUIERDAS

        LAS IZQUIERDAS

Penetro en campo minado.

Se acusa a los Partidos Socialistas de que no tienen programa; y es verdad, no lo tienen porque ya lo han realizado. La socialdemocracia es una idea admirable que pretende que la riqueza conseguida se reparta de manera que llegue a los mas necesitados sin ahogar el incentivo (el egoísmo) de los emprendedores que la crean. Cumplido su programa, todo el mundo occidental es, ya, una gran socialdemocracia.

El Comunismo, por el contrario, es una religión utópica que no se puede implantar porque va contra la naturaleza humana. El criminal experimento comunista, que costó y cuesta muchos millones de muertos, consiste en tratar de cambiar esa naturaleza para ahormarla dentro de una idea altruista. Pero, amigos, desgraciadamente, el ser humano …. no es altruista.

Juan Luis Arsuaga, en su libro VIDA, LA GRAN HISTORIA, se apunta a las teorías mas actuales, no cree en el altruismo de los individuos como motor de la selección de la especie. Llega a decir que hay que sospechar de la motivación altruista si al acto se le puede buscar otra interpretación. Y citando a Raymond Williams dice, que para aceptar un acto como altruista hay que estar muy seguro de que no existan alternativas.

Sin embargo, Karl Marx si lo creía y no le parecía suficiente el objetivo que se proponía para la primera fase, “a cada cual según su aporte”, porque “todavía aparece con el sello de la vieja sociedad de cuyas entrañas procede” y no aseguraba la igualdad, pues las capacidades de los hombres no eran las mismas (¡¡!!). Y proponía para la segunda fase “¡De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!”. Un principio, totalmente utópico que, ni la infinita violencia empleada, ha sido capaz de  hacer realidad.

Pero, a pesar del fracaso en la Unión Sovietica y en todas partes, el comunismo es una religión que sigue teniendo muchos seguidores. En España, Pablo Iglesias, al que hemos visto, reiteradamente, proclamarse comunista y el partido que él lidera, lo son.

El mensaje comunista no va dirigido, ahora, a los “parias de la tierra” pues, en nuestra sociedad, hay pocos que se reconozcan en ese apelativo. El reclamo va dirigido a los demasiados niñatos que hemos creado a los que les cuesta encontrar un sentido a su vida sin emplear esfuerzo. El ideario, que les intentan inocular, se lo proporciona, ya masticado y con un plus gratis de superioridad moral de gran atractivo. Es todo aquello a lo que podemos ponerle el remoquete de lo políticamente correcto.

La táctica que emplean, ahora, no es la antigua de llevar a sus adeptos a un acto puntual de violencia revolucionaria, para conseguir el poder, no. Adoptan la mas eficaz y sibilina, que empleaba la Union Sovietica y que estuvo a punto de tener éxito: Erosionar, pacíficamente, mediante la intoxicación, todos los pilares que sostienen la civilización occidental, (capitalista, dirían ellos), la religión, la familia, los géneros y la relación entre ellos, el orden político, la unidad territorial, la justicia, las fuerzas armadas y de policía, el talento y el mérito, la educación, el orden económico, la propiedad privada, los medios de comunicación, etc….

Desacreditan a los partidos de derecha y sus miembros, pasando su prestigio por la picadora de carne de la maledicencia y haciéndoles responsables de hechos, presentes o históricos, desde Don Pelayo aquí, aplicándoles el rasero de lo políticamente correcto. Y a los que se les enfrentan mas frontalmente, desenmascarando sus mensajes, sus tretas y objetivos, les colocan las eficaces etiquetas de ultraderechas, franquistas o fascistas, aunque ni en su ideario ni en su comportamiento haya nada fuera del orden constitucional.

En cuanto a la economía. Para los mas simples predican que la riqueza es un bien silvestre, que no necesita cultivo y que está ahí al alcance de todos. Y para los mas reivindicativos, su reparto justiciero, arrebatándola a “los ricos” que se han apropiado de ella, rapázmente.  

Desmoralizan a la sociedad, como hicieron entonces, penetrando y transmitiendo mensajes en los medios de comunicación, en El Arte y la filmografía y tienen centinelas y voceros activísimos en las redes digitales, vehículo de sus consignas, que la modernidad les ha regalado.

La socialdemocracia que se había convertido, a falta de mensaje, en una simple agencia de colocación y en una maquinaria de acceso al poder, ha acabado llenando su vacío ideológico con esta pseudofilosofía, lo que, inevitablemente conduce, como estamos viendo ahora, a pactos con el comunismo, peligrosísimos para la estabilidad de la sociedad.

Y ahí nos tienen, a todos, comentando jocosos el juego tontorrón del “todos y todas”, su autodenominaciòn de “progresistas” y su ilusoria pretensión de superioridad moral. 

Si, amigos, nos reímos mucho, pero….. van ganando.

Jesús Carasa (22-4-20) Pintor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *