LO POLITICAMENTECORRECTO 2020 (I)

LO POLITICAMENTECORRECTO 2020 (I)

                               LO POLITICAMENTECORRECTO 2020

Penetro en campo minado.

CAPÍTULO 1ª

—-NACIMIENTO Y PROGRESO

Nada indica que la pseudoideología “progre” o de lo “politicamentecorrecto”, haya sufrido un retroceso desde que escribí mi primer, pequeño, ensayo sobre ella. Mas bien todo lo contrario. Es por ello que me siento tentado a revisarlo y tratar de diagnosticar los eventuales cambios, avances o retrocesos que se van produciendo.

Exponía, en él, mi idea de que, sorprendentemente, la base o fundamento de su doctrina estaba en la propaganda que La URSS sembró en el campo aliado, durante la guerra fría, con el fin de debilitarle moralmente. Y lo hizo con tanta ciencia y habilidad, que, por un tiempo, se temió que sería capaz de contrarrestar la superioridad ideológica, económica y bélica del mundo occidental. Sus creadores tuvieron la enorme habilidad de acuñar un mensaje que consiguió gran prestigio de avanzadilla social y que sedujo, formó y/o “interesó” a intelectuales, artistas, periodistas y políticos, del campo aliado, que formaron células de penetración y expansión de gran eficacia.

Y todo ello a pesar del desastre económico y social de la URSS, cuyos ciudadanos, vivían sumidos en la pobreza y sometidos a la brutalidad de sus tiranías gobernantes, encerrados a cal y canto dentro del “telón de acero”, construido para que  no escapasen al mundo occidental y no al revés; lo que no impedía, a sus muñidores, presentar su sociedad, en occidente, con total cinismo, como “el paraíso comunista”. Y consiguieron que una buena parte de occidente les creyera.

Nunca olvidaré a aquellos jóvenes alemanes, tendidos en la vía del ferrocarril, interrumpiendo, con sus cuerpos, el avance de los trenes que portaban misiles, regalados por el Presidente Reagan para su propia defensa, situandolos en la frontera oriental de Alemania Occidental, para contrarrestar los que la URSS había desplegado en la frontera occidental de Alemania Oriental. Se les había inculcado que, con su pánfilo pacifismo, estaban contribuyendo a la paz mundial.

Consiguieron, en gran medida, desprestigiar a aquellos dirigentes que, con decisión, les hacían frente, colonizando, con células comunistas, difíciles de erradicar, la industria cinematográfica de EE.UU., crucial, en aquellos tiempos, para mantener alta la moral cívica de su población. Caza de brujas, se llama hoy, todavía, por algunos, al movimiento de profesionales y jueces que desmantelaron aquel entramado.

Hasta lograron penetrar en el mismísimo corazón de las investigaciones, norteamericanas, sobre el desarrollo de la bomba atómica, captando, allí también, científicos,  para su espionaje bélico.

Un verdadero milagro de eficacia propagandística y un ejemplo supremo de hasta donde se puede conducir a las mentes en contra de toda evidencia. La aplastante propaganda Nazi parece brutal al lado de la finura sibilina de esta operación. Increíble, pero cierto.

Acabada la guerra fría, si es que ha terminado, esa pseudofilosofía, no solo no  fue abandonada sino que ha seguido avanzando, dentro de la sociedad occidental, cada vez con mas vigor y conservando esa aureola de rebeldía que sigue atrayendo a la juventud, como una secta y que hace permanecer, a sus miembros, vigilantes de su acatamiento, con el celo y la intransigencia con que los neófitos y la juventud, iniciada, suelen hacerlo.

A este frente se ha ido sumando la izquierda que, vacía de programa porque, en gran parte, ya lo ha cumplido, alcanzada su meta de convertir, a todo occidente, en una real socialdemocracia, no duda en ponerse a favor de viento aceptando este ideario en su actividad poítica.

La presión de sus entusiastas seguidores se ha ido radicalizando con la arrogancia del que se cree en posesión de la verdad y por todas partes, y con suma rapidez, surgen anatemas y condenas para todo el que osa, no ya oponerse, sino solo poner en duda cualquier parte del credo “oficial”. Y hay un catálogo de insultos y descalificaciones oficiales que sirven para señalar la presa que ha de ser asediada y/o abatida: Facha, franquista, xenófobo, machista, homófobo, acosador, derechona, fascista, populista, ultraderecha, etc… 

Y no desdeñan llegar a la raya de la violencia o traspasarla, para cortar el paso a los mas audaces, por lo que muchos políticos o comunicadores miden sus opiniones, con tal precaución, que no sirven para nada.

Esa es la primera conclusión que saco de esta nueva revisión; que, aquel recetario, transformado en lo que hoy se conoce como “progre” o “politicamentecorrecto” no solo no se ha debilitado, por el paso del tiempo, sino que se halla plenamente asentado y en continua expansión. ¿Quien lo mantiene vivo y lo alimenta?. ¿Por que el denominador común de todas sus “recetas” sigue siendo el debilitamiento moral y económico, la desunión, la confusión y la ruptura de la sociedad occidental?. Sigue siendo un misterio para mi.

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