LO POLITICAMENTECORRECTO 2020 (III)

LO POLITICAMENTECORRECTO 2020 (III)

LO POLITICAMENTECORRECTO 2020 (III)

—LA FAMILIA  Y LA RELACION DE PAREJA

Otro importantísimo objetivo es la familia, la clave del arco que sostiene nuestro edificio social y para cuya destrucción (de lo que queda por destruir) se libra una batalla en varios frentes.  

Se pretende desdibujar el perfil de los sexos llegando a propiciar, por increíble que parezca, su desaparición. Y esto, no solamente en la parte intelectual del individuo, sino hasta en la física, a base de establecer una comunicación, trasvase y confusión tal, que acaben en uno solo. Como lo que se consigue al mezclar diferentes líquidos por antagónicos que sean.

Se prestigia y se premia, socialmente, esa iniciativa, llegando a celebrarse, pomposamente, dedicándole un día conmemorativo, para el que se ha buscado un calificativo, no de concordia sino de confrontación, prepotencia y superioridad. “El dia del orgullo gay”. (Orgullo: “Exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás”).

Se fomenta la discordia entre los sexos, estableciendo entre ellos relaciones reivindicativas y de competitividad que emponzoñan y/o anulan sus roles tradicionales, sin lograr establecer otros que aporten responsabilidad y confianza, por lo que se crea un clima de total suspicacia que es apoyado o avalado por legislaciones inapropiadas.

Se ha erosionado, así, la relación de pareja con su consiguiente reticencia a establecer vínculos duraderos, de corresponsabilidad, fidelidad y lealtad. Todo esto ha hecho aumentar, enormemente, el número de parejas temporales y de divorcios, con el consiguiente, intolerable perjuicio para los hijos que viven, en esos casos, sin la referencia plena de los padres y la familia. Y se fomenta el cálculo a la hora de tenerlos, lo que hace que las familias sean cada vez mas reducidas.

Se postergan y se minimizan los derechos de los hijos y se priorizan y magnifican los de la pareja. Es aceptable que, mientras no haya hijos, los miembros de la pareja puedan decidir, liberrimamente, la separación; pero si los hay, sus derechos deben pasar a primer lugar y el vínculo familiar se ha de respetar salvo en circunstancias gravísimas.

Esta fragilidad se retroalimenta apoyada en regulaciones y legislaciones, sobre la relación de la pareja y de sus propiedades, que ponen en guardia a sus miembros ante la posibilidad de que el otro pueda convertirse en su peor enemigo.

Tan importante es esta guerra de la destrucción de la familia, que, el que la libra, ha puesto al frente de su ejército, en la gran batalla, a su mejor general: El Feminismo.

Este movimiento, encomiable y eficacísimo, durante el pasado siglo, en el proceso de valoración de la mujer y de su justo encaje en la sociedad, se ha transformado en un “arma de destrucción masiva” de la relación hombre-mujer. En la actualidad, sus elementos mas activos y agresivos se dedican a esparcir recelos, sospechas, rivalidades y antagonismos que dificultan la relación entre sexos. Las noticias verdaderas o falsas, a las que dan pábulo y hacen circular, tienden a presentar a la figura masculina como un depredador sexual, como un macho dominante sin remedio, en vez de fomentar y aplaudir los comportamientos de complementariedad y colaboración que impulsen y faciliten el cambio que los nuevos tiempos hacen necesario.

Y, amigos, si la familia se erosiona o se destruye, el individuo, completamente desvalido, queda a merced del Estado. ¿Es esto lo que se persigue?. Pues si, ese vínculo, esa dependencia si que parece que se busca fortalecer. El ciudadano actual, cada vez mas, renuncia a su responsabilidad ancestral de ser el previsor de sus eventuales problemas y dificultades y a su obligación de sortearlos o solucionarlos, si estos le llegan y vuelve sus ojos al gobierno-providencia en busca de remedio y amparo. 

—-LA EDUCACION

En contra del buenismo que se va imponiendo, somos muchos los que opinamos que la preparación de los niños y los jóvenes es, cada vez, menos exigente en España. Una y otra vez las calificaciones y clasificaciones internacionales confirman que nuestra educación es muy mediocre, lo que, en este mundo globalizado, traerá gravísimas consecuencias en el futuro.

Sin embargo, la derecha y la izquierda, nunca se han puesto de acuerdo para implantar unos planes de estudios duraderos y ambiciosos. Unos opinan que el esfuerzo al que se somete a nuestros educandos es cada vez menor y otros que es excesivo. Unos que se ha de premiar el esfuerzo y prestigiar el mérito y otros que hay que evitar traumatizar a aquellos alumnos que queden rezagados. Unos que se debe sacar el máximo partido de la capacidad de cada alumno y otros que hay que tender a la uniformidad. Unos que entienden la igualdad de oportunidades en la partida que, hoy, nadie discute, y otros en la llegada, en la igualdad de resultados. Aptitudes imposibles de reconciliar.

El futuro nos recordará esta etapa de indecisión, que mermará nuestra capacidad de inevitable competitividad en lo económico y hará visible, lo está haciendo ya, que una verdadera democracia solo es posible con una buena educación.

Jesús Carasa. Pintor

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