LOS IDEOLOGOS

LOS IDEOLOGOS

        LOS IDEÓLOGOS

En esta situación, tan llena de acontecimientos asombrosos, hay uno que, ahora, reclama mi atención. Me refiero a la reclamación de atribuciones, sobre la gestión de las Residencias de Ancianos, que hizo, sorprendentemente, para mi, el Vicepresidente Pablo Iglesias. Reclamación que era, lo hemos visto, solo un prurito de prestigio, pues la falta de gestión y de acciones, sobre ellas, está siendo el error, por omisión, mas cruel de esta pandemia.

Me pareció sorprendente porque considero a Iglesias no como un hombre de acción que busque su parcela de poder para ejercer, en ella, acciones creativas y organizativas en beneficio de los ciudadanos, sino como un “ideólogo” diseñado para conquistar el poder y destruir el status vigente. En ningún caso para hacer, sino para decir a los demás lo que tienen o no tienen que hacer.

Poder que, una vez conseguido, no saben que hacer con él, salvo gozarlo. Un ejemplo paradigmático es el del famoso Che Guevara, un argentino metido, por devoción, en la revolución cubana y que, cuando le llegó la hora de organizar y acometer acciones en beneficio de los ciudadanos, nada menos que desde la Dirección del Banco Nacional de Cuba, no supo que hacer, reconoció, honestamente, su ignorancia e incapacidad y huyó, sin dar explicaciones, a lo que conocía, a encender la revolución en Bolivia. 

Sus compañeros golpistas no fueron tan honestos pues, una vez conquistado el poder y después de haber fusilado, encarcelado, desterrado o dejado escapar a todo disidente, convirtieron a la ciudadania que quedó, en un dócil rebaño sobre el que ejercer y gozar, cómodamente, el poder.  

Pero los años han pasado y como en la revolución rusa, han llevado a los ciudadanos a la miseria. Sin saber actuar en lo económico y aboliendo la propiedad privada, que es el gran acicate, dejan a los ciudadanos la iniciativa de buscarse la vida y de “procurar”, dicen ellos, el día a día, dentro de las estrictas e inoperantes normas comunistas. Y buscan, nuevamente, encender la revolución en otros países. 

En Venezuela tenemos otro ejemplo. Cuba exportó a ella su revolución y en pocos años han llevado a un pais próspero, que flota sobre la mayor bolsa de petróleo del mundo, a racionar hasta la gasolina, al caos económico y a la miseria. 

Son los “ideólogos”, los fabuladores, como llama Harari a los primeros “homo  sapiens” que empezaron a especular sobre conceptos abstractos. Los hombres de acción los consideran poco trabajadores pues ni tienen curriculum ni, nunca, su quehacer se convierte en obra tangible; pero están muy equivocados pues la actividad de estos “fabuladores”, en su delirio, no tiene descanso. Desgraciadamente.

Una vez mas la Biblia reclama mi atención. En ocasiones, encuentro, allí, símiles y simbolismos inquietantes. Y me lleva a pensar que el paraíso simboliza la sociedad tribal, la forma en que el ser humano vivió muchísimos milenios. La tribu era un grupo de parientes o casi, todos conocidos, en constante contacto entre si y viviendo en plena naturaleza de la que obtenían, colaborando, los recursos necesarios para subsistir.

Y los “ideólogos”, son la serpiente de ese paraíso, la que inspiró, a nuestros primitivos parientes, la torpe inquietud de buscar lo malo por conocer abandonando lo bueno conocido. Si amigos, la huida o expulsión del paraíso. 

Son los que juegan con esa credulidad infinita del ser humano, capaz de dejarse embaucar por las ideas mas descabelladas.  

Son los profetas, que revestidos de una autoridad, que se atribuyen, por su carisma, o como enviados o representantes de entidades sobrenaturales, han creado ídolos estrictos y celosos, que exigen el exterminio o la conversión de “los otros”. 

Son los que sectarizan a los humanos, inculcándoles ideas y preceptos que extorsionan su naturaleza y les hacen desgraciados.

Son los que inspiran a los sedientos de poder, creando patrias, levantando banderas, inventando agravios y señalando enemigos.

Son los que asesoran a los políticos para dosificar y embellecer los embustes, que imparten a los ciudadanos.

Son los que llevan a la hoguera a la ciencia que les deja con el “culo al aire”.

Son los que han convertido a aquel altivo cazador de mamuts en este pobre medroso, agobiado, explotado, engañado y apaleado ser humano.

  Son la maldición de la humanidad. Los causantes de que su historia sea un cúmulo de errores y penalidades. 

Son los “charlatanes” de esta feria macabra.

Jesús Carasa (17-11-20) Pintor y Escritor.

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