MAS DE LO MISMO(CON PERDON)

MAS DE LO MISMO(CON PERDON)

  MAS DE LO MISMO (CON PERDON)

En mi ya larga vida no he participado en ningún acontecimiento que atraiga, como esta pandemia, la atención universal, de forma tan profunda y clamorosa. Me imagino que así sea el estallido de una guerra.

Pretender descubrir, a estas alturas, alguna idea nueva sobre esta cuestión, es tan absurdo como intentar rebajar la salinidad del mar a base de echar, en él, vasitos de agua dulce. Lo único que me lleva a escribir sobre ella es mi vieja costumbre de poner por escrito las elucubraciones que mi penoso cerebro elabora, para  intentar aclarar, ordenar y solidificar aquellos embriones de ideas que circulan por él, de forma nebulosa. Lo de hacer público el resultado obedece al inevitable vicio exhibicionista, de todo el que escribe, pinta o trata de crear algo. 

Estamos acostumbrados a la lucha que nuestra ciencia y nuestra medicina mantienen contra virus y bacterias que se infiltran en nuestro organismo, en el que encuentran un pasto apetecible, causando alarmas y daños que llegan a la destrucción, cuando nuestras defensas son incapaces de hacerles frente.

El virus de la gripe, con el que ya estamos familiarizados, muta y se camufla para eludir nuestras defensas. Convivimos, con él, unos meses, ya sin grandes alarmas, aunque causa, cada año, en su despliegue estacional, muchas bajas.

Pero, he aquí, que, de pronto, aparece este nuevo virus que, al principio, se creía que podría tratarse de un nuevo camuflaje del virus de la gripe. Pone en armas a todo el planeta, que reacciona con el mismo nivel de sorpresa y pánico que si se tratase de un ataque alienígena. 

Y la primera pregunta que me hago es si las respuestas que estamos ofreciendo son correctas a la vista de que esta defensa, se ve ya con claridad, va a causar, a medio y largo plazo, unos destrozos económicos y sociales que, ahora, somos incapaces de valorar pero que serán, posiblemente, superiores a cualquier otra crisis económica que hayamos conocido. Esto, si no tenemos la fortuna de que la pandemia se transforme en estacional, como la gripe y se termine como empezó o se descubre, rápidamente, una vacuna eficaz.

La respuesta china, nación de vanguardia en esta lucha, ha sido rápida, contundente y eficaz; pero solo su régimen político puede proporcionarlo: Aislamiento y cuarentena de toda ciudad, no importa su tamaño, donde aparece un foco. Todo el mundo en casa, a cal y canto.

La del resto del mundo ha sido increiblemente tardía y anárquica. Es trágicamente decepcionante constatar como, ni a nivel mundial, ni europeo, ni nacional existe, todavía, una acción ni medianamente coordinada. En este como en otros terrenos, en los que ya vemos en juego, incluso la supervivencia de nuestra especie, la capacidad de reacción es ridícula. Descorazona contemplar el vacío de liderazgo. El paisaje es un aquelarre de parlanchines mediaticos.

En España, donde nuestra mezquindad aporta, como propina, los tiquismiquis nacionalistas, la reacción es tardía, vacilante, contradictoria y con mas excepciones que reglas. Se vigila, extríctamente, a la gente para impedirle que pueda vagar, sin objeto, por sitios públicos. Esta acción será necesaria, pero es  manifiestamente contradictoria con las grandes aglomeraciones que se permiten en medios de transporte y centros de trabajo. Está claro, nadie se atreve a cerrar toda actividad económica pues la debacle sería inmediata. Pero los expertos chinos nos advierten: Hay que parar, aislar y poner en cuarentena toda actividad, incluso la económica, hasta acabar con todo foco de infección, allí donde esté. Así lo han logrado ellos. 

En este panorama mundial, ante la posibilidad, muy cierta, de que la situación desemboque en una hecatombe económica, ha habido, aparte de China, un conato de reacción original. En Inglaterra, conscientes del descomunal destrozo económico que causará una contestación como la del resto, parecieron apostar, en principio, por la esperanza de que esta pandemia sería comparable a las clásicas epidemias estacionarias de gripe, lo que permitiría tener unas bajas asumibles y salvar, completamente, la economía.

Para llevar a un pueblo por ese camino hace falta un lider con el carisma de Moisés, que no lo hay, por lo que, parece, que han decidido volver a la pauta del resto. Era una apuesta, quizá, demasiado fuerte, pero podría ser ganadora pues, amigos, esta respuesta vacilante e incompleta, que estamos ofreciendo, podría amargarnos el futuro y depararnos un número de bajas similar además de la ruina económica. Que el remedio fuera mas grave que la enfermedad, vamos. Dios no lo quiera. 

Jesús Carasa. Pintor 

www.jcarasa.com

Blog: Loprogrenoesprogresista 

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