¡POR QUE NO TE CALLAS!

¡POR QUE NO TE CALLAS!

        ¡POR QUE NO TE CALLAS!

Penetro en campo minado.

Ahora que muchos han vuelto a la práctica de nuestra vieja muestra de valor del “a moro muerto gran lanzada”, me atrae “romper una lanza” por el Rey Emérito, para el que esos “espíritus puros”, que todo se lo deben, profesionales del cohecho, la prevaricación, el soborno, el enchufismo y el engaño al pueblo, no van a encontrar un “ratito” de amnesia para dejarle morir en su patria.

Está fuera de ella, tratando de entender lo que le dice su Asesor y poner orden en lo que descubre como desarreglos fiscales. Nunca sospechó que él necesitase tal cosa. Desarreglos consecuencia de su afán por hacer una fortuna, que le permitiera   estar a salvo, en su vejez, de las estrecheces que padecieron su padre y su abuelo, a los que enviamos al paro.

Y lo hizo poniendo precio, a cargo del comprador, a su prestigio, influencia y gestión logrando, para las empresas españolas contratos, de una cuantía y nivel técnico, como nunca habían soñado. Una y otra vez, los empresarios españoles, peregrinaron a la Zarzuela en busca de ese apoyo infalible que el Rey nunca regateó.

Esta forma de proceder, que tantos miles de puestos de trabajo ha creado, ha sido, siempre, conocida y aplaudida por la opinión pública, aunque parezca que es ahora cuando se descubre. Precísamente cuando se puede utilizar para lo de la “lanzada”.

Ese Rey al que debemos el gran mérito, cada vez mas erosionado, de apostar su vida, su prestigio y su autoridad para llevar a la convivencia a personas de ideas tan antagónicas.

Y digo erosionar pues va avanzando la idea, de que fue el “pueblo” el verdadero protagonista e inductor del cambio. Pero amigos, el “pueblo” fue uno mas de los convidados a esa mesa de convivencia. La historia está llena de momentos en que una sola persona, con su carisma, arrastra a un pueblo. Este es uno de ellos.

Hay otro gran logro que no le reconocemos. Es su compromiso, apego y simpatía, por primera vez en una casa real, hacia nuestros parientes, los pueblos Iberoamericanos que, me temo, no tenga continuidad, por lo que, quizá, en nuestra histórica ceguera, no recogeremos los frutos de esa siembra.

Los dirigentes de los países Iberoamericanos si valoraron ese gesto, aun después de tanto despego de la “madre patria”. Y consideraban al Rey como a un padre o hermano mayor.

Acordaos de aquella escena en la que recriminó, con el famoso “Por que no te callas”, la verborrea de Chavez, que no dejaba hablar a Zapatero. Todo el mundo lo acató, sin el mas mínimo reproche, incluido el aludido Chavez.

Nuestra “mala”, aunque inevitable continua relación con la familia iberoamericana, nos regala el sarcasmo de que el amigo Zapatero es, ahora, el monaguillo del monaguillo de aquel Chavez al que el Rey Emérito tiró de las orejas en aquella reunión de familia.

Aunque no lo agradezcamos, al Rey le deberemos, siempre, estas tres cosas:

Ejercer su autoridad para formar un coro, con aquel grupo de solistas desafinados, capaz de interpretar las partituras democráticas europeas. Incluso jugándosela para torcer, definitivamente, el brazo militar heredado del franquismo.

Sembrar la posibilidad, a falta de que alguien la recoja y continue, de aglutinar y mantener la familia iberoamericana que es donde estuvo la inigualable grandeza de nuestra historia y no manteniendo a raya el respeto de esos rabiosos europeos que han sido, siempre, la causa de nuestros problemas.

Poner, a nuestro alcance, la posibilidad de jugar en la primera división de los avances tecnológicos, comerciales y financieros.

Y aun habría que añadir un cuarto mérito que es su sincera fe, mas grande que la nuestra, en el talento y valía de los españoles.

Ojalá supieramos sacar provecho de estos impulsos que raramente un pueblo recibe de un mandatario.

Cerremos un poco los ojos ante las debilidades y errores de un viejo. Lo estábamos haciendo bien hasta que llegaron estos casposos justicieros que critican, sin tregua, la limpieza de la casa de los demás, cuando tienen la suya llena de….¿miseria?.  

Jesús Carasa. Pintor y Escritor.

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